Días débiles

Nació en Cuenca (1970), Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad complutense de Madrid. Realiza ahora una tesis doctoral sobre retórica española del Renacimiento. Obtuvo el premio Blas de Otero, convocado por la Facultad de Filología, con el libro Inútiles lamentos y otros poemas (1992). Participó en el volumen colectivo que editará Maya Smerdou Altolaguirre bajo el título de Versus Amadeus (Homenaje a Mozart) en 1996. Las palabras introductorias de Días débiles, Accésit del Adonáis de 1996, aluden a una sucesión de momentos que no constituyen una historia, sino una visión -importa mucho aquí la mirada- de fragmentaciones impregnadas de soledad contemplativas en el discurrir de las horas. La clave de esa actitud es el sí mismo a través de la cotidianeidad y de la hilatura frágil donde el recuerdo amoroso y otras vivencias participan anudando el enfoque principal. Estos poemas, compuestos entre 1992 y 1996, son el reflejo de un estado del espíritu donde domina, insistentemente, la incertidumbre. La memoria trata, a veces, de redimir ese devalimiento que tiene visos de insuperable, ya que se funda en la frustración amorosa y otros obstáculos a la esperanza. Hay un asumir de las contradicciones y un tono escéptico para enfrontilar el acoso de las dolencias íntimas. La consecuencia de todo ello es que se frague una proyección elogíaca, aunque sin que esta llegue a ser agobiante. A medida que transcurre la escritura se advierte una indudable mudanza que produce un giro en el modo de transmitirnos una perspectiva cerrada. Surgen distintas modulaciones. Ocurre que, de una parte, el encuentro de la amistad ilusionante, por ejemplo, ayuda al alivio de una especie signada por el desarraigado vital y, por ende, la ironía y el desinterés por casi todo. Ese cambio supone mucho y su reflejo implica una nota salvadora. El poeta, en fin, rinde homenaje a ese mirar que es su centro tan objetivo como subjetivo, el encanto y al desencanto que, alternativamente, transporta y desde el que se asoma al mundo que pasa. Con buena rítmica, que es casi siempre la del endecasílabo blanco, y un cuidadoso y preciso lenguaje, se nos da cuenta de una situación azarosa: la de quien, a la vez, testimonia su fluir personal y el de las cosas en torno, transfiguradas o directas, y consume así su propia y vacilante expectativa. En el panorama poético de hoy, propenso a ciertas y deseables pluralidades, se notan no poco las raíces de una concepción marcada por el propósito de ahondar en el manantío del yo, en la vertiente espejeadora que lo ciñe. He aquí otra prueba de que ese impulso es dominante y, por tanto, atendible, como exponente, ancestral y remozado, de la naturaleza lírica orientada hacia el futuro. Una voz conquense se incorpora a nuestra poesía, tan abundosa, siguiendo el rastro introspectivo y, terminalmente sereno. Desde su ventana ve, revina y transmuta su hervor del alma.
Escritor
Colección
Poesía. Adonáis
Materia
<Genérica>
Idioma
  • Castellano
EAN
9788432131356
ISBN
978-84-321-3135-6
Páginas
80
Ancho
13 cm
Alto
18 cm
Edición
1
Fecha publicación
31-03-1997
Número en la colección
529

Precio

Edición en papel
7,00 €