Enseñanza y formación religiosa en una sociedad plural

 "El fundamento de la Educación Personalizada es la consideración de la persona, en su unidad y totalidad, como principio consistente de actividad que se manifiesta a través de las notas de singularidad, autonomía y apertura, cada una de las cuales presenta sus peculiares exigencias". Y dentro de la nota de singularidad puede afirmarse que lo religioso es lo más propio del individuo.
 
Es claro que la educación religiosa no puede entenderse como un añadido a las otras formaciones, como si fuera la educación el producto de un conjunto de sumandos, sino como una exigencia natural del mismo ser del hombre, puesto "que en él existe una necesidad de buscar contestaciones absolutas a las preguntas fundamentales que puede formularse respecto de su propio ser y del mundo".
 
Muchos educadores se preguntan con frecuencia sobre el lugar que ocupa la educación de la dimensión religiosa en la formación integral de los alumnos. Algunos piensan que es una parcela que compete exclusivamente a los creyentes o confesantes de una creencia religiosa; otros sitúan la formación religiosa como elemento ineludible de la formación integral de las personas independientemente de sus creencias religiosas. Este libro se sitúa en la segunda hipótesis con esta idea motriz: si el fin de la educación es "la capacidad de un sujeto de formular y realizar su proyecto personal de vida", la dimensión religiosa en esencial.
Colección
Educación y Pedagogía
Materia
EDUCACIÓN PEDAGOGÍA
Idioma
  • Castellano
EAN
9788432129636
ISBN
978-84-321-2963-6
Páginas
368
Ancho
15 cm
Alto
21 cm
Edición
1

Precio

Edición en papel
24,00 €

Contenidos

"El fundamento de la Educación Personalizada es la consideración de la persona, en su unidad y totalidad, como principio consistente de actividad que se manifiesta a través de las notas de singularidad, autonomía y apertura, cada una de las cuales presenta sus peculiares exigencias". Y dentro de la nota de singularidad puede afirmarse que lo religioso es lo más propio del individuo.
Es claro que la educación religiosa no puede entenderse como un añadido a las otras formaciones, como si fuera la educación el producto de un conjunto de sumandos, sino como una exigencia natural del mismo ser del hombre, puesto "que en él existe una necesidad de buscar contestaciones absolutas a las preguntas fundamentales que puede formularse respecto de su propio ser y del mundo".
Muchos educadores se preguntan con frecuencia sobre el lugar que ocupa la educación de la dimensión religiosa en la formación integral de los alumnos. Algunos piensan que es una parcela que compete exclusivamente a los creyentes o confesantes de una creencia religiosa; otros sitúan la formación religiosa como elemento ineludible de la formación integral de las personas independientemente de sus creencias religiosas. Este libro se sitúa en la segunda hipótesis con esta idea motriz: si el fin de la educación es "la capacidad de un sujeto de formular y realizar su proyecto personal de vida", la dimensión religiosa en esencial.