La práctica de la humildad

Dos cartas de Teresa de Lisieux

El autor, luego papa León XIII, aborda la necesidad de esta virtud para la perfección cristiana, y el modo de crecer en ella. Incluye un apéndice con dos cartas de Teresa de Lisieux.

Escritor
Colección
Neblí
Materia
Cristianismo
Idioma
  • Castellano
EAN
9788432148668
ISBN
978-84-321-4866-8
Páginas
84
Ancho
13 cm
Alto
19 cm
Edición
5
Fecha publicación
01-10-2017
Número en la colección
7

Precio

Edición en papel
10,00 €

Sobre Gioacchino Pecci (Escritor)

  • Gioacchino Pecci
    Gioacchino Pecci (1810-1903) nació en el seno de una familia italiana de la pequeña nobleza. Recibió la ordenación en 1837 y se doctoró en Teología. Gregorio XVI le nombró nuncio en Bélgica en 1843. Tres años más tarde era ya obispo de Perugia. En 1876 fue llamado a la Curia por ... Ver más sobre el autor

Contenidos

Es ésta una obra de carácter ascético, que ofrece un conjunto de recias orientaciones para vivir y adquirir, practicándola, la virtud de la humildad.

El autor se dirige de modo más concreto a los seminaristas de Perugia, pero a la vez parece hablar personalmente a cada lector: Si quieres adquirir esta perla preciosa, que es la prenda más segura de santidad (...),recibe dócilmente los avisos que te voy a dar y ponlos fielmente en práctica.

En el libro se han incluido también dos Cartas de Teresa de Lisieux. Ambas se hallan en Historia de un alma, y son dos hermosas muestras de la humildad y la total confianza en Dios que Teresa mostró siempre.

Gioacchino Pecci (luego S.S. León XIII) nació en Carpineto (Italia) en 1810. Sintió la vocación sacerdotal, y recibió la ordenación en 1837. Se doctoró después en Sagrada Teología. Tras desempeñar varias misiones de gobierno en los territorios de la Iglesia, Gregorio XVI le nombró Nuncio en Bélgica en 1843. Tres años más tarde, obispo de Perugia, sede que regiría durante muchos años.

En 1876, fue llamado a la curia por Pío IX, quien un año más tarde le nombró Camarlengo. A comienzos de 1878 sería el sucesor de este Papa, con el nombre de León XIII. Su rasgo principal fue su afán de renovación teológica. Murió el 20 de julio de 1903.