La vida en Dios

Si dirigimos nuestra mirada sobre la vida espirtual que hemos tenido hasta ahora, nos admiraremos y quizá nos consternemos de la lentitud de nuestro avance e incluso de la total carencia de progreso. ¿Por qué debemos reprocharnos, siempre, quizá tras de una serie de años de vida ascética, las mismas debilidades y faltas? ¿No habremos descuidado desde el principio lo más esencial? ¿No habremos seguido un camino falso?
 
Una ascesis que se esfuerza únicamente en el perfeccioanamiento del propio yo es como una renuncia egocéntrica y, por lo tanto, totalmente insuficiente. Sus resultados son siempre mezquinos y sus frutos engañosos. Quien siembra tan sólo humanamente no cosechará más que humanos frutos.
 
Por el contrario,la ascética cristiana descansa totalmentesobre un principio divino, que la vivifica, entusiasma y conduce a su fin: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tus fuerzas» (Dt. 6, 5, y Mt. 22, 37). Éste es el resumen y punto capital de la Ley del Antiguo Testamento. El Nuegvo Testamento ha tomado este primero y nuevo concepto, lo ha completado y lo ha pregonado con toda su radiante sencillez y vibrante fuerza como obligatorio para toda la redondez de la tierra.
Escritor
Colección
Patmos
Materia
Espiritualidad y experiencia religiosa cristianas
Idioma
  • Castellano
EAN
9788432134586
ISBN
978-84-321-3458-6
Páginas
136
Ancho
13 cm
Alto
19 cm
Edición
6
Fecha publicación
02-09-2003
Número en la colección
8

Precio

Edición en papel
9,00 €
También disponible en

Contenidos

La vida interior no crece si se basa sólo en el propio perfeccionamiento. La ascética cristiana descansa sobre un principio divino: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas".-