Relato de una madre

La autora, madre de diez hijos, relata con mucho humor y enérgico optimismo sus peripecias; y también su vibrante campaña en defensa de la responsabilidad de los padres en la educación de sus hijos.

Escritor
Colección
Biografías y Testimonios
Materia
BIOGRAFÍA: GENERAL
Idioma
  • Castellano
EAN
9788432126987
ISBN
978-84-321-2698-7
Páginas
292
Ancho
15 cm
Alto
22 cm
Edición
8
Fecha publicación
31-10-1990

Precio

Edición en papel
15,00 €

Sobre Victoria Gillick (Escritor)

  • Victoria Gillick
    Victoria Gillick es una madre de familia inglesa. Ella y su esposo Gordon se casaron en 1967, y, sin apenas dinero y con su trabajo de artistas sin mucho éxito, pudieron ir ganándose la vida al principio. A los cinco años de matrimonio, con la llegada de los gemelos, ya tenían ci... Ver más sobre el autor

Contenidos

-¿Puede una madre de familia numerosa ser una rebelde indomable?

Victoria Gillick, madre de diez hijos, cuenta con buen humor y enérgico optimismo, sus peripecias para dar de comer y educar a tanto chiquillo. Y también relata su vibrante campaña en favor del derecho de los padres a mantener intacta la responsabilidad de cuidar a sus hijos: sus idas y venidas para buscar apoyo, reunir firmas, despertar a una opinión pública narcotizada y persuadir a las autoridades.

Y como remansos de paz en este divertido y humano relato, la autora intercala sus confidencias, que nos revelan con sencillez que tanto su trabajo en el hogar como su vida pública, se apoyan en un honrado empeño por vivir con coherencia la fe cristiana.

Victoria Gillick es una madre de familia inglesa. Ella y su esposo Gordon se casaron en 1967, y, sin apenas dinero y con su trabajo de artistas sin mucho éxito, pudieron ir ganándose la vida al principio. A los cinco años de matrimonio, con la llegada de los gemelos, ya tenían cinco hijos. Entre frecuentes traslados, cambios de empleo y mucho trabajo, la familia pudo mantenerse a flote y crecer en número, saludable y muy unida. Nunca ha habido mucho confort en el hogar de los Gillick, pero sí cariño sacrificado, buen humor y muchos días jubilosos.