Visitas al Santísimo Sacramento y a María Santísima

Es esta una de las obras más apreciadas del autor, y una luminosa muestra de su ferviente amor a Cristo. Ha contribuido a que la Eucaristía sea más amada y frecuentada por los cristianos, y a extender la devoción a Jesús Sacramentado.

Escritor
Colección
Neblí
Materia
Cristianismo
Idioma
  • Castellano
EAN
9788432148033
ISBN
978-84-321-4803-3
Páginas
120
Ancho
13 cm
Alto
19 cm
Edición
6
Fecha publicación
27-03-2017
Número en la colección
5

Precio

Edición en papel
10,00 €
También disponible en

Sobre San Alfonso María de Ligorio (Escritor)

  • San Alfonso María de Ligorio
    Alfonso María de Ligorio nació en Marianella, junto a Nápoles, en 1696, en el seno de una familia de abolengo originaria de España. Cursó estudios de derecho, y ejerció con brillantez la abogacía hasta que, en 1723, sintió la llamada de Dios para el sacerdocio. Fue ordenado en 17... Ver más sobre el autor

Contenidos

Es esta una de las obras más apreciadas del autor, y una luminosa muestra de su ferviente amor a Cristo. Escrita en un principio para su congregación, pronto traspasa los límites de la familia redentorista, y es publicada en 1745. Desde entonces, ha aparecido en muy variadas lenguas y ediciones, contribuyendo a que la Eucaristía sea más amada y frecuentada por los cristianos mediante el método sencillo y práctico de las Visitas. "Ciertamente que entre todas las devociones, esta de visitar a Jesús es la primera después de la recepción de los Sacramentos, la más grata a Dios y la más útil para nosotros". A continuación de la Visita al Santísimo, el autor propone visitar a María Santísima, Medianera de todas las gracias.

Alfonso María de Ligorio nació en Marianella, cerca de Nápoles, en 1696, en el seno de una familia de abolengo, originaria de España. Estudió Derecho y ejerció con brillantez la abogacía hasta que, en 1723, sintió la llamada al sacerdocio. Ordenado en 1726, se consagró por entero a su tarea pastoral. En 1732 fundó la Congregación Misionera del Santísimo Redentor, y más tarde fue nombrado obispo. Se desvivió por revitalizar la piedad sacerdotal y por cuidar la formación de los seminaristas, y promovió sin descanso el compromiso de los laicos con la fe. Murió en 1787. Fue canonizado en 1839, y proclamado Doctor de la Iglesia en 1871.

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