Nosotros, hijos de Dios

El autor expone, en un estilo asequible y cálido, los diversos aspectos de un tema hermoso y fundamental de la doctrina cristiana: la filiación divina. Parte del concepto de filiación para desembocar en la exigencia del cumplimiento heroico de la voluntad de Dios, que presupone una confianza ilimitada en su sabiduría y bondad. El hijo no duda de su padre en ningún momento. Y a los hijos de Dios les ocurre igual: sienten la benéfica proximidad del Padre; les basta saber que está con ellos.
 
La confianza en el Señor requiere abandonar en sus manos los proyectos y deseos, pues los hijos de Dios saben muy bien que Él es infinitamente santo y justo, bueno y sabio.
 
 
Escritor
Colección
Patmos
Materia
Espiritualidad y experiencia religiosa cristianas
Idioma
  • Castellano
EAN
9788432136535
ISBN
978-84-321-3653-5
Páginas
432
Ancho
13 cm
Alto
19 cm
Edición
5
Fecha publicación
27-07-2007
Número en la colección
105

Precio

Edición en papel
20,00 €

Sobre Joshep Lucas (Escritor)

  • Joshep Lucas
    Joseph Lucas nació en diciembre de 1875 en Denzer (Alemania), y murió el 20 de marzo de 1949, en Limburg, después de una larga enfermedad.   Entre 1901 y 1915 se consagró a la formación de las nuevas generaciones de religiosos, y durante la Guerra Europea fue director espiritual ... Ver más sobre el autor

Contenidos

-El autor expone, en un estilo asequible y cálido, los diversos aspectos de un tema hermoso y fundamental de la doctrina cristiana: la filiación divina. Parte del concepto de filiación para desembocar en la exigencia del cumplimiento heroico de la voluntad de Dios, que presupone una confianza ilimitada en su sabiduría y bondad. El hijo no duda de su padre en ningún momento. Y a los hijos de Dios les ocurre igual: sienten la benéfica proximidad del Padre; les basta saber que está con ellos.

La confianza en el Señor requiere abandonar en sus manos los proyectos y deseos, pues los hijos de Dios saben muy bien que Él es infinitamente santo y justo, bueno y sabio.

Joseph Lucas nació en diciembre de 1875 en Denzer (Alemania), y murió el 20 de marzo de 1949, en Limburg, después de una larga enfermedad.

Entre 1901 y 1915 se consagró a la formación de las nuevas generaciones de religiosos, y durante la Guerra Europea fue director espiritual del Hospital Militar de Coblenza. Después, por poco tiempo, como misionero popular predicó desde el púlpito a miles de personas.

Dirigió varias revistas y fue autor de muchos libros religiosos, cuyas altas tiradas muestran que había acertado en el tono que llega a los corazones. Sus libros son fruto de su amoroso conocimiento del alma humana en su búsqueda de Dios y del bien: de sus derrotas y privaciones, de las victorias y las esperanzas de esa alma.