Christy Brown

Christy Brown fue el décimo hijo de una familia irlandesa. Los médicos pronosticaron una existencia meramente vegetativa, pero su madre no aceptó ese diagnóstico. Barruntaba que su hijo tenía posibilidades y recursos para salir adelante. Y a eso se dedicó con fe y voluntad admirables. Un día, cuando Christy tenía siete años, a una de sus hermanas se le cayó una tiza, y él la recogió con los dedos del pie. Aquel episodio fue el cimiento de una larga lucha, que le llevaría a convertirse en un estimable pintor y escritor. Murió, habiendo sido muy feliz, en 1981.