Juan Luis Lorda Iñarra
La moral cristiana es un camino
La moral cristiana no es un conjunto de normas, sino un camino de imitación de Cristo en la vida cotidiana, centrado en el amor a Dios y al prójimo.
La moral cristiana no es un código de prohibiciones, sino un camino de seguimiento e imitación de Jesucristo en cada acción cotidiana. El núcleo de esta vida es el amor a Dios y al prójimo, y esos son los ejes que resumen todos los mandamientos y orientan la conducta de quien busca la santidad.
Ese elevado ideal transforma la relación del individuo con la familia y la sociedad y le impulsa a respetar la vida humana, que se vuelve sagrada. Al mismo tiempo, el creyente se siente poseedor de dos sorprendentes dones que le permiten actuar con rectitud bajo la guía del Espíritu Santo: la conciencia y la libertad.